LA ARQUITECTURA EN EGIPTO

 

 

 

 

 
 
CONSTRUCCIONES

 

La cultura egipcia se evidencia al mundo a partir de las construcciones de grandes complejos arquitectónicos entre los cuales los más importantes eran:

 

1. El Complejo de Shakkara:  Donde se encuentran los más imponentes restos del gran edificio funerario del rey Zoserr representada por una gran pirámide escalonada, dividida de las mastabas  sepulcrales con planta rectangular.

 

2. El Complejo de Gizeh: En él se lograron las más directas intenciones de los egipcios y los edificios más imponentes en un grupo de tumbas reales.

Dichas características se manifiestan con las primeras pirámides plenamente desarrolladas: Keops, Kefrén y Micerino.

 

3. El Complejo de Deir el - Bahari: Era el templo funerario de la reina Hatshepsut, en el cual desaparecen las masas megalíticas y el sistema de estructura trilítica es el predominante.

 

 

 

 

4. Complejo de Medinet - Abú: Es el templo mejor conservado, es catalogado como una degeneración, tanto de forma como de la decoración egipcia, desapareciendo en él la pureza clásica.

 

 

 

 

EL EDIFICIO

 

El deseo de concretar un orden eterno era esencial para demostrar la continuidad de la vida después de la muerte.  Las tumbas y los templos funerarios, es decir las moradas de la eternidad, eran por lo tanto las obras edilicias más importantes en el antiguo egipcio.  El orden vital a concretarse estaba íntimamente relacionado con la estructura de la naturaleza y el paisaje de Egipto.  El templo reitera, en menor escala la misma estructura. A semejanza de un oasis axialmente organizado y ortogonalmente estructurado, debía ser una representación directa del cosmos egipcio. Esto se hace aún más evidente cuando se observa su entrada monumental, el pilón que consiste en dos torres macizas con muros inclinados, unidas por una alta puerta.  Sobre ella, entre las torres, se halla una representación del sol. Es evidente la relación con e jeroglífico del mundo.  Como los templos en general estaban orientados al este el sol naciente se vela desde el interior entre las dos mitades del pilón y la puerta representaba la entrada al cielo, a través de la cual emergía el resplandeciente dios sol y su representante terreno el faraón.

 

Básicamente la planta del templo consta de tres partes: Un patio con columnas, una sala hipóstila y un santuario organizados axialmente.  En los templos más vastos suele haber dos patios y dos o más salas.  En tanto que el patio se abre al firmamento y al sol, las salas están cubiertas con techos decorados con estrellas pintadas.  El simbolismo es evidente. La sala principal servía como sala de audiencias, en la cual el príncipe del templo palacio se presentaba en medio de su corte. Por lo común estaba iluminada cenitalmente.  A medida que se penetra en el templo, los espacios se hacen más pequeños.  El piso se eleva y el techo desciende. Por último el santuario aparece como una celda circunscrita al extremo de eje, el cual se pierde en una simbólica puerta falsa, tallada en el muro del oeste. El recorrido egipcio no conduce hacia un espacio monumental sino que representa el curso de la vida como un eterno retorno a los orígenes.

 

El trazado sistemático de los grandes templos del nuevo imperio estaba prefigurado en los complejos de pirámides del antiguo imperio. La tumba propiamente dicha, la pirámide está precedida por un templo funerario que contiene una sala, un patio y un santuario con una puerta falsa en el muro del oeste.  Hacia el este una calzada recta y larga desciende hacia el vestíbulo o templo del      situado sobre el Nilo ésta es otra interpretación del recorrido con la masa estática y absoluta de la pirámide como meta.  La pirámide puede ser interpretada como una versión monumental de la mastaba, tumba más sencilla y más antigua que derivaba a su vez de una forma más primitiva el túmulo de tierra.

 

En general, los edificios egipcios representan una síntesis de cuatro ideas fundamentales: El oasis cerrado, la masa megalítica, el orden ortogonal y el recorrido o eje.

 

Todas representan simbólicamente en la arquitectura egipcia para concretar experiencias existenciales fundamentales y reunidas, constituyen una convincente representación del cosmos egipcio.  Las otras construcciones como las viviendas utilizan las formas dominantes pero con menos rigor que las grandes obras grandes públicas.

 
ARTICULACIÓN

 

Se desarrollaron naturalmente a partir del deseo de representar un cosmos sumamente organizado. Como la organización espacial, simbolizaba las cualidades generales del mundo egipcio, se apelaba a otros medios a fin de mostrar que la vida orgánica y la humana también correspondían a este cosmos.  Ya desde las primeras dinastías la arquitectura en piedra está decorada con motivos vegetales o con formas tomadas de construcciones más livianas en madera.  Es preciso distinguir entre dos intenciones a este respecto.  Dado su carácter de esqueletos las estructuras de madera constituían una importante fuente de inspiración por la articulación de la masa de arcilla inicialmente amorfa de los edificios en arcilla y piedra, los motivos vegetales también se empleaban debido al deseo de dar a todos los aspectos de la vida una forma eterna absoluta.

 

Toda totalidad articulada debe estar constituida por elementos que tienen una función diferente dentro del conjunto, pero que son interdependientes más que independientes.

 

La arquitectura egipcia muestra el primer intento consciente y sistemático para lograr una articulación de este tipo.  Los diferentes muros exteriores e interiores de los edificios están separados por molduras que forman una cornisa continua.  Los pabellones de Sesostris 1 y Amenofis 1 en Karnak. Aquí también el techo es interpretado como una parte separada por medio de un profundo caveto.  Hubo artistas en el antiguo imperio que desarrollaron relieves figurativos destinados a hacer aparecer las acciones de los hombres y de los dioses como expresiones de un orden divino absoluto.  Puede decirse que estas figuras no expresan sólo una voluntad individual, sino que forman parte de escenas que poseen un carácter normativo universal, siempre dejan intacto el plano frontal, se consigue un efecto de textura que realiza la estructura ortogonal del conjunto en vez de disolverla en un juego de luz y sombra.  Inicialmente el uso de color fortalecía el efecto.

 

 

La expresión más notoria del deseo egipcio de articulación se halla en la amplia variedad de columnas. Procedían en su mayor parte de formas de plantas encuentran versiones abiertas y cerradas de columnas lotiformes, papiliformes  y palmiformes.  Las columnas eran primordialmente emblemas de fertilidad, símbolo de la tierra y de las plantas sagradas que surgían del suelo fertilizado para dar protección, permanencia y sustento a la tierra y a sus moradores.  En ciertos edificios hay así mismo elementos estructurales más sencillos como las pilastras o la columnas potrodóricas, que contribuyen ante todo a hacer visible el espacio ortogonal.

 

En tanto que arquitecturas más primitivas revelan una relación inmadura entre los diferentes niveles formales, como es una aplicación simple del detalle caracterizador, el lenguaje egipcio de las formas arquitectónicas posee una coherencia lógica que va desde el plano más general hasta los detalles articuladores.  Esta coherencia es muy simple y consiste en la validez general del orden octagonal.

 

La concepción del espacio y su evolución histórica

 

 

Se demuestra el carácter totalizador de la organización espacial egipcia, pero asimismo indican cierto desarrollo en la arquitectura egipcia.  La mayor parte de las ideas formales constitutivas se hallan ya en Shakkara, como pueden ser el recinto claramente definido, la sala axial, el patio, la masa megalítica, el orden ortogonal e incluso los medios principales de articulación así como algo fortuito. Faltaba una disposición axial general y la planimetría podría definirse como una geometrización experimental de agrupamientos tipológicos más primitivos.  Los grandes monumentos de Gizeh significan un paso adelante, en cada complejo piramidal forman una secuencia lineal y la precisión estereométrica está destacada. La solución pictográfica de Shakkara ha sido reemplazada por una concepción más general y abstracta del espacio arquitectónico. Durante el imperio medio este concepto Llevó al desarrollo de estructuras repetitivas, como comunatas y cornisas continuas.  Esta tendencia culminó con el templo de la reina Hatshopsut, precursor de las grandes estructuras trilíticas del nuevo imperio en las cuales la organización axial crea una síntesis totalizadora final.  El desarrollo de la arquitectura egipcia lleva un enfoque imitativo directo hacia una concreción de relaciones más abstractas.  El paso decisivo estuvo representado por el reemplazo de pesadas masas amorfas y por una retícula simbólica de verticales y horizontales, en el antiguo imperio ésta se aplicaba todavía a la masa o se usaba para organizar espacios que parecían excavados en la masa como ocurre en la sala de las pilastras en el templo del Valle de Kefrén. Ulteriormente, la retícula ortogonal asumió una función constitutiva y los edificios se convirtieron en genuinos símbolos de un orden absoluto, en vez de ser expresiones directas de algunos de sus aspectos.  Este proceso de abstracción satisfizo, el deseo egipcio de orden y seguridad, aunque amenazaba con reducir los símbolos vitales del arte y la arquitectura a mera fórmula estereotipada.

 

Se afirma que la arquitectura egipcia abomina del espacio y que su lenguaje formal se basa ante todo en relaciones plásticas.  En la arquitectura egipcia no se encuentra el espacio interior acogedor, pero no significa que los egipcios sufrieran de espacio fobia, la tendencia hacia los recintos circunscritos deriva de la necesidad de estar en un lugar, su modo de tratar la estructura interior expresa la idea de que el hombre egipcio se sentía siempre en camino, el espacio se convierte en el escenario de un eterno peregrinaje.

 

Esto no sólo es simbolizado por el eje longitudinal, sino también por los espacios intermedios entre los miembros plásticos por ejemplo entre las columnas de las salas hipóstilas.  Estos espacios intermedios a menudo son más pequeños que el volumen de las masas, por lo cual parecen fragmentarios y no invitan a la permanencia.  En este sentido las masas son más importantes que los espacios,  pero sólo sirven para definir las relaciones espaciales que según se ha expresado lo abarcan todo. Dentro del sistema ortogonal general los elementos espaciales (patios, salas y corredores) son aún relativamente, independientes y no forman una verdadera continuidad.  La sucesión de pilones o de puertas subrayan el movimiento destacado del peregrinaje egipcio.

 

 

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