DIDÁCTICA DE LA LECTURA
Una de las áreas básicas de la didáctica del lenguaje es el tratamiento estratégico de la Didáctica de la Lectura, orientada, por un lado, al esclarecimiento del perfil del profesor de lenguaje, en tanto se orienta al desarrollo de la competencia de comprensión del lenguaje escrito, y, por otro, a la caracterización del marco y contenido de experiencias interactivas del alumno en su proceso de asimilación y producción cognitiva.

Un primer aspecto, de naturaleza epistémica, es posee una clara conceptualización de la lectura como proceso y como función, es decir, conocer, de un lado, los mecanismos psicofísicos que, positiva o negativamente, inciden en la actividad de leer unidades significativas en una lengua o en más de un código  y, de otro lado, precisar los objetivos que se persiguen con esta actividad en las diversas manifestaciones del lenguaje técnico e informativo, preferentemente. Dejamos al margen en este enfoque, por la naturaleza de la asignatura, la lectura de textos literarios, parte de la asignatura de Didáctica de la Literatura.

La lectura como proceso
Desde el punto de vista lingüístico, es un proceso cognitivo que comprende la aprehensión de la o las estructuras sintagmáticas y, a través de éstas, de las estructuras significativas que aquéllas comportan La lectura es una actividad eminentemente perceptiva de estructuras léxicas y de enlaces que reportan a imágenes sonoras de palabras -lo que permite variados niveles de velocidad- y a estructuras profundas de significados que configuran núcleos conceptuales. La lectura es un proceso de comprensión de unidades de significado, expresadas sistemáticamente en uno o más códigos sociales, que pone en juego, por parte del lector, una capacidad y actividad comunicativo-receptiva. En este sentido, el concepto de lectura no se refiere únicamente al reconocimiento sólo de unidades verbales sino, además, de unidades paraverbales o icónicas aprehendidas, a veces con simultaneidad, por cuanto aparecen integradas a las primeras, sea en forma de imágenes, gráficos y pictogramas que poseen sus propias claves de interpretación. Así, por ejemplo, ningún niño, joven o adulto va al cine para ver y leer únicamente los textos en español de una película con audio verbal en inglés o francés, como tampoco nos hemos limitado solamente a leer las pocas unidades verbales que acompañaban la lectura de nuestros primeros cuentos maravillosos o fantásticos, suma de textos e imágenes.

La lectura, por tanto, presupone el dominio lento y progresivo del proceso de descifrado o decodificación (percepción, discriminación y combinación de unidades sígnicas o semióticas), proceso paulatina y esencialmente interactivo también entre esas dos realidades semánticas o semióticas.

La lectura, como proceso, interrelaciona un conjunto básico de actividades intelectuales de:

* Identificación y reconocimiento de signos verbales e icónicos. Los primeros, expresados en las unidades de texto verbal utilizadas para procesos de definición, explicación, argumentación, descripción e interpretación. Los segundos, predominantes frente a los primeros, patentes en las unidades de información panorámica comparativa y/o estadística como cuadros de doble entrada; gráficos de pastel, barras, líneas; íconos estilizados, animados; enlaces icónicos o de hipertexto, etc.

* Comprensión y asimilación de unidades y estructuras semánticas verbales e icónicas. Ambas estructuras requieren una actividad psicofísica que pone en juego la capacidad de selección y síntesis de información de las unidades de lectura en función de objetivos de naturaleza cognitiva

* Reflexión, validación e Interpretación personal de las unidades significativas de lectura. Proceso psicofísico de modificación y/o actualización de nuestras informaciones como consecuencia de la interactividad entre los aportes de las unidades de lectura y el contexto cultural del lector.

* Recreación y creatividad aplicadas a las unidades significativas de lectura. El nivel cognitivo más alto de este proceso es la recreación de la información del material de lectura o la creación de nuevas estructuras de significado, de nuevos o novedosos conceptos o de nuevos paradigmas cognitivos.

La lectura como función pedagógica y cultural
La lectura es, ante todo, una función de transferencia e interactividad entre el conocimiento que aporte el escritor y/o graficador sobre el tópico de la lectura y el conocimiento, la experiencia -personal o vicaria- que aporte el lector sobre ese mismo tema y sobre el referente de la misma.

La lectura comprensiva, analítica y crítica de obras actuales sobre temas ténicos y científicos se encuentra en la base del conocimiento especializado y técnico, tanto en el nivel medio o básico como en el nivel superior y sigue siendo el puente o enlace que nos permite las múltiples y necesarias lecturas de este tipo de conocimiento o de cualquier actividad cultural.

Cualquiera sea el método y el área de conocimiento, la lectura es un componente esencial en la asimilación y enriquecimiento del conocimiento, porque es la que permite identificar y definir nuevos constructos, conceptos, estrategias, procedimientos, regulaciones, estructuras de datos verbales, alfanuméricos y gráficos, traduciéndolos en información para el enriquecimiento de nuestros mapas cognitivos.

ESTRATEGIAS DIDÁCTICAS PARA EL TRATAMIENTO DE LA LECTURA VERBO-ICÓNICA
Una moderna Didáctica del lenguaje define el tratamiento de núcleos de contenido verbo-icónico en espacios de acción docente y discente que rebasan el concepto tradicional de "clase", entendida como acción circunscrita al aula o sala de clases o a un formato, el libro de lectura.

Los espacios de la acción didáctica
Los espacios de interactividad educativa, en materia de lenguaje tienen como marco la estructura social de los sujetos educacionales, los diferentes espacios en los que ellos interactúan o conviven y, temáticamente, los núcleos o áreas conceptuales que caractericen su actividad intelectual o de proyección social. Es decir, son pasibles de tratamiento todas las situaciones reales de comunicación y de información que se den en el espacio sociocultural del sujeto, sin olvidar sus proyecciones y relaciones con otros contextos culturales del mundo moderno, entendido como una aldea tras el desarrollo de los tecnologías de la información. El tratamiento de la lectura no es propiedad exclusiva del texto literario, sino de todo tipo de texto informativo, sea verbal y/o icónico.

La actividad discente en el proceso de lectura
La lectura, entonces, es una etapa de acción enriquecedora esencialmente discente que se desarrolla tanto en los diversos espacios y/o modalidades culturales de la escuela moderna -aulas, aulas-biblioteca, biblioteca escolar e Internet, círculos de debate, talleres humanísticos, biblioteca- como en los espacios reales y virtuales de información de la comunidad local e internacional -bibliotecas municipales, universitarias, nacionales, no gubernamentales, centros culturales, cabinas internet, medios de comunicación social-.

La lectura es para el discente una actividad básica de autoformación y desarrollo cognitivo personal que se encuentra en la base de todas las disciplinas, a través de la cual se accede al conocimiento del marco teórico de cada una de ellas, por lo que, estratégicamente, corresponde entenderla como una actividad no circunscrita a una sola disciplina y cuya realización a conciencia requiere el uso de herramientas auxiliares, como son: enciclopedias, diccionarios generales de nivel y/o especializados, glosarios, índices temáticos, etc.

La actividad docente en el proceso de lectura
La lectura, desde el punto de vista de la didáctica del lenguaje, requiere, por parte del profesor, un conjunto de acciones previas a la actividad discente, y que definirán la calidad de la lectura que éste realice, entre las que podemos citar:

* La búsqueda, selección y preparación de las unidades de información, debidamente secuencializadas y gradadas, en concordancia con las áreas de información técnica, científica y literaria que comprenda el área de información especializada en el grado de instrucción respectivo, lo que, tácitamente, supone un docente con amplio bagaje cultural, altos índices de lecturas especializadas, conocimiento del tratamiento de textos informativos y que considere su asignatura como una herramienta de apoyo a las otras, en una perspectiva de acción educativa interdisciplinaria.

* El diseño de módulos de preguntas para el tratamiento de la lectura comprensiva, sobre la base de un paradigma de análisis de unidades de comunicación. Una propuesta que parece excelente es el modelo de análisis de la comunicación que plantearon Hymes, Bachmann, Lindelfeld y Simonin. Siguiendo esa propuesta, el módulo que planteamos debería esclarecer los siguientes tópicos:
-El MARCO: físico y psicológico.
-Los PARTICIPANTES: destinador, destinatario, participantes y observadores. Características socio-culturales y psicológicas de ellos: edad, sexo, profesión, roles, caracteres, estado psicológico.
-Las FINALIDADES: objetivo, intención y resultado de la actividad de comunicación.
-Los ACTOS: contenidos (temas y remas) y formas (poética, referencial, metalingüística, etc.) del mensaje.
-La TONALIDAD: o tono en el que se desarrolla la actividad de lenguaje.
-Los INSTRUMENTOS: canales (directo: cara a cara; indirecto: teléfono, medias) y códigos (lingüístico, visual, proxémico).
-Las NORMAS (hábitos): interacción (cadenas de palabras, interrupciones, silencios) e interpretación (sentido del mensaje según los presupuestos socioculturales).
-El GÉNERO (discurso, tipo de actividad de lenguaje): conversación "a saltos", conferencias, recuentos de sucesos, cuentos, etc.

* La previsión de medios y espacios de discusión e intercambio de información sobre las lecturas. Al lado del trabajo en aula como modalidad tradicional de espacio de lectura, es preciso definir nuevos espacios y medios que motiven el trabajo post lectura del alumno y que, a través de la interactividad discente, generen mayores enriquecimientos tomando acción sobre las posibilidades que nos ofrezca el entorno del alumno en la escuela, el hogar y la comunidad. Podemos distinguir entre foros presenciales -eventos in aula, ex aula, interaula, interescuela- y foros remotos -chats, correo electrónico, publicación de papers en Internet).

La lectura en el nivel inicial
En los periodos de lectura desarrollados en el nivel educativo inicial el nivel de interactividad será mínimo. Siempre habrá una primera lectura sobre un tópico y, por tanto, una tabula rasa, una carencia inicial de mapas cognitivos, un desconocimiento de listemas sobre un área de conocimiento, un vocabulario restringido que dificulte la comprensión de los primeros conocimientos sobre un tema.

Estratégicamente, a ese periodo corresponderá, por tanto,  un énfasis en el universo vocabular del lector, que se traduce didácticamente por el uso de glosarios como requisito para la comprensión de textos escritos. Todos recuerdan de la primera vez que se les leyó un cuento como era necesario la "relectura" del cuento tanto en su aspecto verbal como en el icónico, luego la "evocación oral" sin presencia del material, y, finalmente, la "oralización" del cuento que hacía el niño a partir de la lectura de las imágenes o en ausencia del material.

La lectura en el nivel medio
En el tratamiento de la lectura en el nivel educativo básico o medio el nivel de interactividad en el proceso de la lectura se habrá incrementado significativamente y seguirá esa tónica si:
-El contexto de lectura es rico y continuo (uso intensivo de biblioteca física y virtual; modernización y ampliación de los servicios de biblioteca escolar: lectura de enciclopedias virtuales, etc).
-Lecturas de fuentes de diversa complejidad definen y orientan las múltiples actividades educacionales como punto de inicio o de investigación de las acciones discentes en los distintos módulos de aprendizaje.
-Se concibe la lectura como actividad esencialmente investigativa y cognoscitiva, base primera de la investigación como método didáctico.
-Se enriquece la lectura con actividades recreativas de sus contenidos, a través de interpretaciones y/o ensayos monográficos..
-Se enriquece la lectura con actividades reformuladoras de sus contenidos, a través de debates, ensayos o monografías.
-Se propende a la lectura de textos completos antes que la lectura fragmentaria para comparación con versiones del texto en otros formatos utilizados como motivación. Ejm: leer la obra "Hamlet" para confrontarla con las versiones en otros códigos de comunicación (películas, videos, representaciones, etc.).
-Se forja e incentiva el hábito y el placer por la lectura con actividades de competencia individual y microgrupal.

La clave metodológica está, consecuentemente, también, en la dedicación y creatividad que aporte el docente, unidas a la disponibilidad de recursos bibliográficos.
 
 

LECTURA DE REFORZAMIENTO: 
DIDÁCTICA DEL LENGUAJE, Ferrández/Ferreres/Sarramona. Barcelona: Ceac, 1986. Cap. 2. pp.43-65
 

Regreso al CUADRO DE LECTURAS Y ACTIVIDADES EN DIDÁCTICA DEL LENGUAJE