Acueducto de Morelia

Aunque el nombre "Acueducto", es latino y vale tanto como conducir el agua, los acueductos fueron utilizados por los hombres, siglos y milenios, antes de la fundación de Roma. Así, en Egipto 3000 años antes de Cristo el Faraón Amenmath III de la XII dinastía, construyó un inmenso depósito de agua de la cual se surtían canales en todas direcciones para regularizar el riego de las tierras de cultivo.

Los fenicios construyeron acueductos para proveer de agua sus ciudades y dar riego fijo y seguro a sus campos. El acueducto de los Aztecas en la gran Tenochtitlan: el famoso "Acuecuéxcatl". Fue construido por el emperador Ahuizotl, aquel afamado soberano que en un horripilante día de 1487 sacrificó al dios huichilopoxtli más de 80,000 víctimas humanas. Ahuizotl tuvo el intento de dotar de agua potable a su ciudad de Tenochtitlan llevándola a los manantiales de Chapultepec y encomendó el proyecto a Tzutzuma, cacique de Coyoacán. Replicóle éste a Ahuzotl que el manantial de Acuecuéxcatl llevaba a veces tanta agua que corría el peligro de inundar la ciudad. Irritado el soberano azteca por que se discutían sus órdenes mandó dar muerte a Tzutzuma; pero los emisarios que se trasladaron a Coyoacán a cumplir las disposiciones volvieron tres veces aterrorizados por que la primera se les mostró Tzutzuma convertido en águila feroz; la segunda en tigre enfurecido y la tercera, en serpiente que arrojaba fuego por la boca. Ahuizotl ordenó al pueblo de Coyoacán que le entregasen a su príncipe Tzutzuma, si no, los acabaría a ellos, y, ante esta amenaza, Tzutzuma se entregó a los Aztecas que lo ahorcaron de inmediato. Se construyó enseguida el acueducto; pero en la temporada siguiente de lluvias se cumplió la predicción del hechicero Tzutzuma pues cuando se celebraba la inauguración del acueducto con procesiones y sacrificios humanos creció de tal manera el caudal del Acuecuéxcatl que inundó la ciudad y pereció gran número de sus habitantes. El mismo emperador tuvo que refugiarse en el gran Teocalli, templo mayor, por que su palacio fue destruido.

Nada diremos de los acueductos más famosos de la nueva España por que son conocidos, estos son: El de Pajalpa, Guadalajara, Zacatecas, Querétaro. Con todo lo anterior expuesto queda probada la noble prosapia de una ciudad con acueducto, y la presencia de Valladolid de Michoacán (MORELIA) que es una de las ciudades de la antigüedad que tuvieron a su servicio un Acueducto.

CONSTRUCCION DEL ACUEDUCTO DE MORELIA

Fray Antonio de San Miguel proporcionó los medios económicos para la majestuosa Arquería, el ayuntamiento de la Ciudad se encargó de la restauración de la misma y nombró a este fin al Regidor de dicho cuerpo edilicio D. Isidro Huarte futuro suegro de d. Agustín de Iturbide. Hubo muchas dificultades tales como la carencia de cal, que se traía de las minas de Etúcaro y que por destinarse a la construcción de la Factoría faltaba a la de los Arcos. Se dice que al agua con la que apagaban esta cal que destinaban al Acueducto le mezclaban pencas de nopal bien picaditas y sangre de toro para hacerla más coagulante. Surgió también un pequeño tropiezo con el dueño de las Haciendas del Rincón y de Atapaneo, por que el primero, pese a que se le había pagado lo convenido, se negaba a que se sacara la arena, de un arroyo de su propiedad, que era excelente para preparar la mezcla; y el segundo, por que puso obstáculos para que se cortase mas cantera de sus bancos y se resistía a que sus carreteras la trajeran a esta ciudad. No obstante todas estas peripecias la construcción de la arquería seguía adelante y sabemos que los grandes arcos que cierran la actual Avenida Madero, a un lado del templo de Lourdes y frente a las Tarascas se concluyeron en Agosto de 1788, por que el día 2 de ese mismo mes, D. Isidro Huarte envió un oficio al cabildo civil de la ciudad diciendo que estaban por terminarse esos arcos y que " le parecía conveniente se pusiese una inscripción que explicase el nombre del benefactor de dicha obra para la conservación de la memoria debida a tan útil beneficio ". dicha placa se conserva hasta nuestros días. Parece que el acueducto empezó a funcionar a toda su capacidad a principios de 1789, por que el 27 de Mayo de dicho año los P.P. del Convento de los Dieguinos solicitaron una merced más de agua para el riego de la huerta que anteriormente se regaba con los derrames de los arcos. A estas fechas, pues, estaba totalmente reparado el acueducto y las claras aguas traídas desde las mas altas serranías alegraban a Valladolid y la embellecían en sus huertos, hortalizas y jardines. La merced de los Dieguinos se les otorgó y parece que el arco roto que se encuentra en la arquería actual a esa altura del santuario de Guadalupe es reminiscencia de esa toma de agua. Pero, ¿Qué se entendía por una merced de agua?. Era una concesión que otorgaba el señor Visorrey a una persona o a una institución, quienes se comprometían a pagar cierta cuota y a costear los gastos, entubado o conexión del líquido. Haciendas, huertas, hortalizas, conventos, casas particulares, solicitaban el agua y se les concedían sin la menor dificultad.

Las autoridades procedieron a la vez a la construcción de pilas y piletas por todo el ámbito citadino. D. Mariano de Jesús Torres habla de 14 pilas por lo menos. Conocemos por certeza la de la plaza principal, la de la plazuela de S. Juan de Dios, la de S. José la del Carmen, la del Barrio de la Limpia Concepción de María - Capuchinas, la de S. Pedro - en el Bosque - una o dos que el ayuntamiento mandó erigir con el nombre del Obispo Fray Juan de San Miguel, y la de la actual Plazuela de Villalongín, construida en el terreno aledaño a la capilla de las Animas, que existía en dicho lugar y que el propio Sr. Obispo compró al dueño José Antonio de Peredo en la estratosférica suma de $234.

Existe una pila todavía de aquellos remotos tiempos, hoy ignorada y olímpicamente despreciada por las actuales generaciones. se encuentra al pie de un arco muy alto en un extremo de la plazuela Villalongín al empezar la calzada México. Sirvió de abrevadero a mulos, burros y caballos que entraban y salían de la ciudad, no olvidemos que dicha calzada era entrada y salida obligada hacia México y todo el bajío, y por tal motivo se le llamó "Pila de los caballos".

Todavía conserva características de aquellas lejanas edades; sobre el sillar del arco, esta labrada una concha que funcionaba como surtidor y existe así mismo el drenaje primitivo. Esa pila apagó la sed de muchas recuas y escuchó infinidad de palabras altisonantes de los arrieros.

El Acueducto Moreliano es una prueba palpable de que las técnicas de la arquitectura Romana continúan siendo vigentes. ¡ Apenas si han envejecido quizá la razón de esta vivencia milenaria estribe en la preparación profunda que tenían aquellos constructores.




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