Una vueltita por Córdoba

Fue nuestra primer salida lejos de Buenos Aires, a casi 700 km de casa, armamos las alforjas, pusimos la bolsa de dormir y el aislante, las camperas, los cacharros para cocinar, la comida enlatada, las sopas deshidratadas, los jugos, fuimos a Villa General Belgrano donde Fernando Santos tiene una casita de sus abuelos gallegos por parte de la tía, asi que tomamos el omnibus en Av. Márquez y Panamericana un frío día de julio a eso de las 10:30 de la noche previo quedarnos sin gasoil en la camioneta que nos llevaba hasta allí, gracias a mi lucido padre.

No obstante, llegamos a horario al bus y partimos Fernando 'Frape' Zapata, Fernando 'El Santo' Santos y yo, Leonardo 'Leovita' Vita, nos dieron una rica cena y a la otra mañana llegamos a destino. Armamos las bicis y nos abrigamos un poco, a 10 km estaba la casita, y luego del desayuno, ¡a pedalear se ha dicho!

Había un río cercano y a 27 km estaba La Cumbrecita, el lugar donde nos encontramos con Aldo Santillana que iba el lunes anterior para prepararse para la carrera que ganaría una cinco días mas tarde.

Primero salimos a pedalear por los bosques de pinos cercanos, realmente alucinante, unos paisajes maravillosos, desde el sabado por la mañana disfrutamos de esos senderos bordeando arroyos, bosques, balnearios y otras villas cercanas a General Belgrano.

Leo y Frape a la vera de un arroyo, invierno al mediodía.

Leo y Frape en actitud sospechosa

Hasta que el lunes partimos para La Cumbrecita, donde la colonia alemana es un poco más acentuada que en el resto de los pueblitos, dicen que fueron refugiados de la guerra y del buque Graf Spee, y a veces te miran de una manera que te da miedo, parece que te torturaran con la vista esos seudo-nazis resentidos.

A mitad de camino nos encontramos con Aldito y ya en el pueblo nos toma una foto a los tres con un perro que sirve de fondo para esta página (retocada por supuesto). Damos una vuelta con el y armamos la carpa, a la mañana siguiente el río se congela y ¡miren lo que encontramos!

Otra locura que jamas olvidare...

Fernando Zapata, Fernando Santos y yo con una tapa de charco congelada.

Armamos la carpa y las bolsas que por suerte eran abrigadas. Salimos a pedalear otro poquito los cuatro, vamos a almorzar a un restaurante medio barato y jugamos al minigolf, como no podía ser de otra manera gana Aldo :)). Emprendemos la vuelta para Villa Galicia, dormimos allí y preparamos todo para la vuelta, el otro sábado a la mañana, llegamos el domingo a Retiro y de ahí pedaleando hasta Once para tomarnos el tren y bajar en Castelar, Frape y en Merlo, El Santo y yo, en todo el trayecto, unos 7 días (5 de pedaleo y 2 de viaje) hicimos casi 250 km cada uno de promedio, 50 km por día, algo bastante aceptable por esos agudos caminos con subidas agotadoras y tensos descensos.

Si queres ver mas fotos de la travesía pedímelas por mail.