LAS CAJAS DE COMPENSACIÓN FAMILIAR:
BIBLIOTECAS y LECTURA

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En el año 1957, por el decreto legislativo 118 del 21 de junio se establece en Colombia el subsidio familiar. Por medio de este se dispone que todas las empresas del país, tanto privadas como oficiales, deben aportar una suma equivalente al 4% de la nómina mensual de los salarios que será destinada a la seguridad social de sus empleados. Este dinero lo reciben las Cajas de Compensación Familiar para ser redistribuido en forma de subsidio monetario para los trabajadores de medianos y menores ingresos en proporción al número de personas a cargo.

Las Cajas de Compensación Familiar son un componente de la Seguridad Social en Colombia. Son entidades privadas, sin ánimo de lucro que trabajan en diferentes campos por mejorar la calidad de vida de la familia colombiana, haciendo redistribución del ingreso y creando infraestructura de desarrollo económico y social. Por el sistema de compensación familiar, los trabajadores de medianos y bajos ingresos, reciben no sólo un subsidio pagado en dinero, sino además, servicios básicos en áreas tan diferentes como la educación, la salud, la recreación, el crédito social, los programas de vivienda, el turismo, y los servicios culturales y bibliotecarios, entre otros. Estos servicios se ofrecen gracias a los dineros que le quedan a las Cajas como remanente después de pagar el subsidio en dinero a los trabajadores.

La primera Caja de Compensación Familiar que ofreció servicios bibliotecarios fue Comfama en Medellín en 1974. Desde entonces, las bibliotecas entraron a formar parte de un amplio portafolio de servicios sociales diseñados y ofrecidos por las Cajas a los trabajadores y sus familias. De esta forma, los servicios bibliotecarios se incorporaron en el sistema de subsidio como un factor de bienestar que busca el desarrollo y perfeccionamiento de la personalidad humana, y la lectura, la información y el conocimiento como un derecho de todos los ciudadanos.

Desde su inicio, los servicios bibliotecarios ofrecidos por las Cajas de Compensación se materializaron en la forma de bibliotecas pública, ya que tos integrantes de la familia: el trabajador, el ama de casa y los niños, razón de ser de las Cajas, podían encontrar en este tipo de bibliotecas, respuestas más adecuadas a sus necesidades de información. Algunas Cajas que cuentan entre sus servicios con colegiod o institutos de educación, tienen adem´s, bibliotecas escolares incorporadas en su oferta educativa.

La ley 21 de 1982, reformó el régimen del subsidio familiar en Colombia, y estableció un orden de prioridad en los servicios que las Cajas debian ofrecer. Los servicios bibliotecarios quedaron ubicados en tercer lugar, lo que ayudó en gran medida a que las Cajas los impulsaran y los fortalecieran durante esa década. Ya antes de 1982, otras cuatro Cajas habían seguido el ejemplo de Comfama y habían establecido bibliotecas públicas. Las Cajas pioneras iniciaron en 1983, con la colaboración de Colcultura (hoy Ministerio de Cultura) y la Superintendencia del Subsidio Familiar (órgano dependiente del Ministerio de Trabajo que vigila a las Cajas), una Red denominada Red de Bibliotecas de Cajas de Compensación Familiar, que tiene entre sus objetivos el de promover la creación de servicios bibliotecarios en las Cajas y desarrollar y fortalecer los servicios bibliotecarios existentes mediante un trabajo en equipo.

En la actualidad existen en el país 55 Cajas, de las cuales 41 participan en la Red de Bibliotecas de Cajas de Compensación Familiar. Cuentan con 136 bibliotecas distribuidas en todo el territorio nacional y funcionan con fondos provenientes de los sectores oficial y privado, además le sirven a toda la comunidad y hacen parte de la Red Colombiana de Bibliotecas Públicas. En esta red se trabaja mano a mano con las demás bibliotecas públicas del país financiadas por el Estado y coordinadas por la Biblioteca Nacional, entidad adscrita al Ministerio de Cultura.

Las bibliotecas de las Cajas le han mostrado a la comunidad una cara moderna de los servicios bibliotecarios, ya que, en su mayoría cuentan con colecciones actualizadas, estanterías abiertas, horarios amplios, personal profesional, instalaciones atractivas, incorporación de nuevas tecnologías, gran voluntad de servicio, trabajo cooperativo y una visión moderna de la gestión.

Se podría afirmar que un 80% de los usuarios de las bibliotecas de las Cajas de Compensación son jóvenes en edad escolar, por tanto se hace énfasis en crear y fortalecer sus hábitos de lectura, una de las misiones establecidas por la UNESCO en su Manifiesto para Bibliotecas Públicas de 1994. En este orden de ideas, la gran mayoría de las bibliotecas cuentan con colecciones infantiles y juveniles, con personal especializado para atender los requerimientos de los niños y los jóvenes, y han organizado una amplia gama de actividades de promoción de lectura, entre las cuales se cuentan las tradicionales horas del cuento, concursos literarios, encuentros con autores, festivales de lectura, talleres de vacaciones, talleres literarios, clubes de lectores, festivales de creatividad y campañas y actividades culturales, entre otras.

Buscando caminos para llegar a los niños ya los jóvenes, algunas bibliotecas desarrollan además programas con padres y maestros como seminarios, charlas, talleres y actividades de lectura. Cinco de los miembros de la Red de Bibliotecas de Cajas de Compensación Familiar, participan junto con otras instituciones en la Red Prolectura, conformada por entidades que promueven la lectura en el país y que publica la revista Cincuenta Libros Sincuenta con reseñas de libros que orientan al padre de familia y al maestro en la elección de libros infantiles y juveniles.

En dos ocasiones, bibliotecas miembro de la Red de Bibliotecas de Cajas de Compensación Familiar han ganado el premio que otorga Fundalectura a la Mejor labor de Promoción de Lectura en el país: en 1995, el premio lo obtuvo Comfenalco Antioquia y en 1998, Comfamiliar del Atlántico.


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