El sistema de castas

Fernando Peleato Sánchez (mpeleatos@wanadoo.es)

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El sistema de castas es inherente a la religión hindú y ha supuesto tradicionalmente el patrón del sistema social, económico, político y religioso del subcontinente indio, ya que hay que considerar históricamente al hinduismo como la principal fuerza cultural en esta región del planeta. Como institución social, la casta instrumentaliza conceptos e ideas axiales del hinduismo, como pureza-impureza, dharma (deber), karma (acción), moksha, (liberación de la reencarnación) samsara (existencia mundana), etc. Dicho sistema es complejo de entender para una persona que no haya vivido en alguno de los países que conforman el Asia meridional: Paquistán, India, Nepal, Bangladesh, Bután y Sri Lanka.

El origen del sistema de castas no está claro pero parece que los pueblos arios que invadieron la península Indostánica a parir del 1500 a.C. en adelante ya trajeron esbozada esta forma de organización social. Paulatinamente se extendió por dicho territorio, a la vez que tornándose más complejo.

El término casta, del latín castus (puro), fue adoptado por los misioneros portugueses en el siglo XVI. En sánscrito se emplean dos vocablos, varna y jati. Varna alude a color y comprende cuatro órdenes jerárquicos, según describe la mitología hindú, siguiendo criterios de pureza: en la cúspide se sitúan los bramanes, que tienen atribuida la interpretación y enseñanza de los textos sagrados, además de las funciones sacerdotales. Los shatriyas son considerados tradicionalmente como guerreros y ostentan el poder temporal. Los vaisyas son el pueblo llano y, por último los sudras los siervos. Los bramanes, el orden más puro, han mantenido históricamente su superioridad en el escalafón y dominio sobre los demás. Hay una enorme masa de personas excluidas de este sistema, los parias o intocables, contemplados dentro del mencionado criterio de pureza como los más contaminados y que constituyen el estrato más bajo de la sociedad, realizando los trabajos más denostados. En la India contemporánea este extenso grupo (30% de la población hindú) recibe el nombre de dalit -oprimido en hindi.

Esta división ocupacional, que como ya he señalado anteriormente es de origen mitológico, es teórica y no se corresponde necesariamente con la diversidad de oficios presentes en el sector agrícola, industrial y de servicios, aunque el varna es un primer indicador de pureza y de reconocimiento social.

Dentro de estos cuatro órdenes hay miles de subgrupos, el jati (que hace referencia a nacimiento) que es con el que comúnmente se identifica cada individuo, su grupo funcional y de referencia –junto a la familia (extensa) y corresponde más a la noción que en occidente se tiene de casta. "Jati is cast in all the inmediacy of daily social relations and occupational specialization. Essentially it is a social group to wich an individual belongs by birth."

 

Las castas en India. (fuente: Inde du Nord)

Cada jati es un pequeño microcosmos, un grupo en el que, por nacimiento, sus miembros cuentan con unos caracteres comunes, con sus propias reglas hereditarias de conducta, ritos de purificación, deidades, tabúes, especialización profesional y dietética. Constituye también un marco de ayuda mutua y de relaciones (familiares, personales, sociales, endogámicas, etc.) en las que hay establecido un orden jerárquico interno, salvo para las relaciones de amistad. Está regido por un consejo que cumple la función política de autogobierno. Su estatus externo, acorde con el grado de pureza que representa, está fuertemente ligado a otros poderes políticos, económicos y sociales.

Un individuo nace dentro de una familia, que a su vez se integra en una comunidad (jati) en la que todos desempeñan la misma función social (oficio). Cada jati cuenta con sus propias divinidades y rituales y forma parte, en una relación también jerárquica, del orden social, reflejo a su vez del orden natural del universo. El nacimiento supone para el individuo un dharma , que se concreta en el código de conducta de su casta (jati dharma) y en el papel que debe desempeñar dentro de ella (swadharma). Si un ser se desvía de su swadharma y jati dharma atenta contra la armonía del universo entero. Así afirma el Libro de las leyes de Manu : "vale más cumplir las propias funciones de una manera defectuosa que desempeñar perfectamente las de otro; pues el que vive cumpliendo los deberes de otra casta pierde en el acto la suya."

Pero la noción de deber, ligado al karma, no condena necesariamente al fatalismo. En India, como en otras partes, existe la posibilidad para el individuo de interpretar a su manera lo que es justo, lo que hay que hacer. Este libre albedrío le permite interpretar de la manera que él crea su karma, o decidir sobre otros aspectos de su religión. El individuo debe preservar el orden universal, el dharma, según su propia naturaleza, atribuida al nacimiento y socialmente representada en la casta en la que está inmerso. Este deber es ajeno a las nociones de bien y de mal de las sociedades que se fundamentan en las religiones semíticas (judaísmo, cristianismo e islam) y está ligado al destino de cada persona.

Cada jati cuenta también con sus propios rituales religiosos y forma parte, en una relación también jerárquica, del orden social. Todo el complejo entramado de los jatis gira entorno a dos ejes: profesión y territorio. Se encuentran castas de lavanderos, planchadores, contables, ladrones, sastres, limpiadores de oídos y de todos los oficios imaginables en Asia meridional. Los jatis están enraizados en un territorio geográfico y cultural concreto, y en este sentido los diferentes jatis de un mismo territorio comparten unas mismas realidades políticas, económicas, lingüísticas, etc. Así, por ejemplo, un bramán que viva en una zona rural del Himalaya tendrá más en común en su vida diaria con un campesino de su aldea que con otro bramán que resida a cientos o miles de kilómetros de su aldea.

También la correlación de jatis en un área determinada, y la capacidad de influencia (social, económica, política...), de cada uno, está condicionada más bien por el número de miembros de cada una de ellas y por sus actividades económicas, constituyendo una jerarquía local particular. De este modo, los dalits, que ellos mismos se han constituido en jati en la sociedad india contemporánea, pueden llegar a formar el grupo más dominante e influyente de una zona concreta.

Cualquier intento de acoplar los innumerables jatis en el esquema de los cuatro varnas es imposible de realizar. Está claro que la posición más alta corresponde a los bramanes, aunque hay establecidas jerarquías dentro del mismo varna.. También que los intocables dedicados a recoger basura se sitúan en el escalafón más bajo de los dalits. Pero entre ambos tan sólo hay imprecisión, ambigüedad y únicamente se puede alcanzar una aproximación a escala local.

La casta es, junto a la familia, la principal referencia del individuo, su centro de gravedad: su red de relaciones sociales está marcada por ella, así como su profesión y matrimonio. Es impensable que un individuo hindú no esté adscrito a un jati: "In certain sense, no man ougth to be without caste, without companions who match him, without associate whose good opinion he values, without companions with whom he can work for a common cause."

La organización socio-económica tradicional de intercambio de servicios entre los diferentes grupos se basa en la jerarquía otorgada por el grado de pureza que representa cada jati. De este modo la casta no se corresponde con clase social y, por ejemplo, entre los diferentes jatis de bramanes se encuentran familias acomodadas y otras bastante humildes. Sin embargo algunos colectivos más bajos, gracias a las cambiantes circunstancias, han alcanzado mayor nivel económico aunque no reconocimiento social. Pero la casta, lejos de ser represiva, es vista por la mayoría de los individuos como protectora, y se ha adaptado a las nuevas realidades socio-económicas y políticas de India.

"Mais si la caste perd du terrain au niveau des practiques quotidiennes, par contre l’organisation interne du groupe et la conscience de caste tendent a s’élargir et a s’enforcer (...) Tel est la paradoxe de cette société, où l’inégalité n’est pas considerée comme une injustice, où le domestique brahman est situé plus haut dans la hierarchie des naissances que le ministre intouchable, où le marginal, lui-même est integré."

El fenómeno social de las castas tiene un fundamento religioso: éstas son la manifestación en el microcosmos social del orden general del universo. La pertenencia a un jati no es casual, viene fijada por nacimiento según la ley del karma, por la que todos los seres vivos ocupan el lugar que les corresponde acorde con las consecuencias de sus acciones en anteriores nacimientos. A este concepto de karma va ligado necesariamente el de reencarnación, porque los efectos de las acciones no pueden realizarse en una sola vida. Por ello se postula el retorno de los espíritus al mundo, eligiendo un cuerpo en el que reencarnarse y asumiendo lo sembrado en otras vidas.

En cada existencia particular el individuo cuenta con el swadharma y el jati dharma como ideal de acción. Actuar en contra de ellos es adharma, ir en contra de la armonía universal del dharma y sus efectos en el ser, sujeto a la ley del karma, devastadores, ya que lo retiene en la cadena de existencias sucesivas (samsara), en la ilusión del yo, y lo aleja del ideal de pureza encarnado por los bramanes (un bramán es un ser nacido al menos dos veces) y de alcanzar el moksha, la liberación de la ilusión de los sentidos, la identificación con Dios (el Principio Absoluto Universal) , la inmortalidad.

Pero si una persona quiere liberarse en vida de todas sus apegos, que le condicionan individual y socialmente (edad, sexo, familia, jati, ocupación...) deviene en santón (sadhu) o asceta. Es una figura estandarte y prototípica de la India, que generalmente corresponde a un hombre que en un momento de su vida decide renunciar a todo lo que posee de manera temporal o definitiva y se arropa con una vestimenta de color azafrán, peregrina por todos los lugares sagrados del hinduismo, se alimenta de la caridad ajena, etc.

La castificación de la sociedad india

Los investigadores sociales utilizan el parámetro del sistema de castas, inseparable del hinduismo, para analizar la estratificación social de toda la India, ya que el resto de comunidades se ha impregnado de la religión central. "The Hindu world image, wether consciously acknowledged and codified in elaborate rituals, or silently pervading the community unconscious has decisively influenced Indian languages, as well as ways of thinking, perceiving and categorizing experience."

Los fieles de las demás religiones se convirtieron desde el hinduismo. Generalmente lo hacían por castas (jatis) enteras y reprodujeron espontáneamente su sistema de estratificación social de origen manteniendo la función socio-económica que desempeñaban. El sistema de castas es el pegamento que ha contribuido en gran medida a preservar la cohesión entre los grupos de diferentes creencias religiosas en la sociedad india, puesto que mantiene el orden social prevalente. El proselitismo como estrategia de emancipación del sistema de castas y las demás religiones en India no han podido ofrecer a sus seguidores un orden social alternativo. El historiador británico R. Ibbeston escribió a finales del siglo XVIII sobre los musulmanes en la región del Panllab:

"As in fact, in early Punjab conversion (to islam) had absolutely no effect on the caste of the convert. His social custom are unaltered, his rules of marriage and inheritance are unchanged and almost the only difference is that (the Muslim) shaves his scalp lock and the upper part of his moustache, repeats de Mohammaden creed in the mosque and adds Musalman to the Hindu wedding ceremonies."

Las religiones en India, según el censo de 1991. (fuente: Inde du Nord)

Entre los musulmanes se han distinguido durante siglos las clases aristocráticas, los ashraf, descendientes de las sucesivas élites dominantes (árabe, afgana, mogol) con distinto rango entre ellas. Los ajlaf, cuyo origen es hindú de baja cuna, constituye el 90% del total y están divididos en numerosas comunidades ocupacionales, asimilables a las castas. En el sijismo, aunque expresamente predica la igualdad entre sus miembros, se encuentran castas de comerciantes, agricultores... y los mazhabis, intocables convertidos y por tanto considerados como inferiores. Igualmente entre los cristianos hay distinción entre aquellos que se consideran más puros, y por tanto superiores, como los "cristianos sirios", que de acuerdo a su tradición descienden de bramanes convertidos por el apóstol santo Tomás, o los knanaya, descendientes de los comerciantes sirios que se establecieron en Kerala en el siglo IV. Los denominados "cristianos dalit" son de origen intocable. Entre los judíos se encuentran dos castas: "judíos blancos" y "judíos negros", siendo estos últimos los de rango inferior. Por el contrario la población tribal es en general bastante homogénea e internamente no se encuentra diferenciada en castas.