Proyecto
O.H.U.
Organización de la Humanidad Unida
BANDERA DE LA PAZ


Estandarte Del Símbolo De La Paz

Antecedentes históricos
El signo de la tríada puede encontrarse por todo el mundo con una variedad de significados. Algunos lo interpretan como un símbolo del pasado, presente y futuro, rodeados por el círculo de la Eternidad; otros consideran que se refiere a la religión, ciencia y arte, agrupados en el círculo de la Cultura. Pero independientemente de la interpretación, el signo en sí posee unas características universales sumamente representativas.

El más antiguo de los símbolos indios, Chintamani, el signo de la felicidad, se compone de este símbolo y uno puede encontrarlo en el Templo del Cielo en Pekín. Aparece en los Tres Tesoros del Tibet; sobre el peto del Cristo en la famosa pintura de Memling; en la Virgen de Estrasburgo, sobre los escudos de los Cruzados y sobre el escudo de armas de los templarios. Puede apreciarse en las hojas de las famosas espadas caucáseas conocidas como "Gurda".

Aparece como símbolo en una variedad de sistemas filosóficos. Puede encontrarse en las imágenes de Gessar Khan y Rigden Jyepo; en el "Tamga" de Tamerlán y en el escudo de armas de los Papas. Se puede apreciar en las obras de los antiguos pintores españoles y de Ticiano, en el ícono antiguo de San Nicolás en Bari y en el de San Sergio y de la Sagrada Trinidad.

Puede encontrarse en el escudo de armas de la ciudad de Samarkand, en antigüedades etíopes y cópticas, en las montañas de Mongolia, en aros tibetanos, sobre los ornamentos de los petos de Lahul, Ladak y en todos los países de los Himalayas, y en la cerámica del período neolítico.

Es llamativo sobre los estandartes budistas. El mismo signo está estampado en los córceles mongoleses. Nada, entonces, podría ser más apropiado para unir a todas las razas que este símbolo, el cual no es un mero adorno sino un signo que lleva en Sí un gran significado.

Ha existido por períodos de tiempo indeterminados y se puede encontrar a lo largo de todo el mundo. Nadie por tanto puede pretender que pertenece a ninguna secta, confesión o tradición en particular: representa la evolución de la conciencia en todas sus facetas variadas.

Cuando se trata de defender los tesoros del mundo, no se podría escoger un mejor símbolo, puesto que es universal, de una antigüedad indescifrable, y carga con un significado que debe encontrar eco en todo corazón.


"Donde hay Paz, hay Cultura 
Donde hay Cultura, hay Paz." 
NICHOLAS ROERICH (1874-1947)

©1996 Centro internacional para la Paz mediante el Estandarte del símbolo de la Paz Museo de Nicholas Roerich

© Nicholas Roerich Museum, New York
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EL "PACTO DE ROERICH"

PROTECCIÓN DE INSTITUCIONES ARTÍSTICAS
Y CIENTÍFICAS
Y DE MONUMENTOS HISTÓRICOS

TRATADO
ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA
Y LAS OTRAS REPÚBLICAS AMERICANAS

    Las Altas Partes Contratantes, animadas por el propósito de dar expresión convencional a los postulados de la Resolución aprobada el 16 de diciembre de 1933 por la totalidad de los Estados representados en la Séptima Conferencia Internacional de Estados Americanos celebrada en Montevideo, que recomendó «a los Gobiernos de América que no lo hubieren hecho, la suscripción del "Pacto Roerich", iniciado por el "Museo Roerich" de los Estados Unidos y que tiene por objeto la adopción universal de una bandera, ya diseñada y difundida, para preservar con ella, en cualquiera época de peligro, todos los monumentos inmuebles de propiedad nacional y particular que forman el tesoro cultural de los pueblos», en vista de ello han resuelto celebrar un tratado, con el fin de que los tesoros de la cultura sean respetados y protegidos en tiempo de guerra y de paz, y a este efecto han convenido en los siguientes artículos:
 

ARTÍCULO I

    Los monumentos históricos, los museos y las instituciones científicas, artísticas, educacionales y culturales serán considerados como neutrales, y como tales, respetados y protegidos por los beligerantes.
    Igual respeto y protección se acordará al personal de las instituciones arriba mencionadas.
    Se acordará el mismo respeto y protección a los monumentos históricos, museos, instituciones científicas, artísticas, educativas y culturales, así en tiempo de paz como de guerra.
 

ARTÍCULO II

    La neutralidad, protección y respeto a los monumentos e instituciones mencionados en el artículo anterior, se reconocerá en toda la extensión de territorios sujetos a la soberanía de cada uno de los Estados signatarios y accedentes, sin hacer distinción en razón de la nacionalidad a que pertenezcan dichos monumentos e instituciones.
    Los Gobiernos respectivos se comprometen a adoptar las medidas de legislación interna necesarias para asegurar dicha protección y respeto.
 

ARTÍCULO III

    A fin de identificar los monumentos e instituciones mencionados en el artículo I, se podrá usar una bandera distintiva (círculo rojo, con una triple esfera roja dentro del circulo, sobre un fondo blanco) de acuerdo con el modelo anexo a este tratado.
 

ARTÍCULO IV

    Los Gobiernos signatarios y los que accedan al presente tratado, enviarán a la Unión Panamericana, en el acto de la firma o de la accesión, o en cualquier tiempo después de dicho acto, una lista de los monumentos o instituciones que deseen someter a la protección acordada por este tratado.
    La Unión Panamericana, al notificar a los Gobiernos de las firmas o de las accesiones, enviará también la lista de los monumentos e instituciones mencionada en este artículo, e informará a los demás Gobiernos de cualquier cambio en dicha lista.
 

ARTÍCULO V

    Los monumentos e instituciones mencionados en el artículo I cesarán en el goce de los privilegios reconocidos en el presente tratado, en caso de ser usados para fines militares.
 

ARTÍCULO VI

    Los Estados que no suscriban el presente tratado en la fecha abierto para firma, podrán firmar o adherirse a él en cualquier tiempo.
 

ARTÍCULO VII

    Los instrumentos de accesión, así como los de ratificación y denuncia del presente tratado, se depositarán en la Unión Panamericana, la cual comunicará el hecho del depósito a los otros Estados signatarios o accedentes.
 

ARTÍCULO VIII

    Cualquiera de los Estados que suscriban el presente convenio o que accedan a él podrá denunciarlo en cualquier tiempo, y la denuncia tendrá efecto tres meses después de su notificación a los otros signatarios o accedentes.
    El presente tratado podrá ser denunciado en cualquier tiempo por cualquiera de los Estados signatarios o accedentes, y la denuncia tendrá efecto tres meses después de su notificación a los otros Estados signatarios o accedentes.
 

    En fe de lo cual, los Infrascritos Plenipotenciarios, después de haber depositado sus Plenos Poderes, que se han encontrado en buena y debida forma, firman este tratado en nombre de sus respectivos gobiernos, y colocan sus sellos, en las fechas indicadas junto a sus firmas.




 
 

Credo a la Bandera de la Paz

    Ante esta Bandera Universal de la Paz, prometemos honrar este símbolo, luchando incansablemente por la Paz.
    Anhelamos que terminen las guerras entre las naciones, pero también que acaben las luchas internas entre hermanos y compatriotas...
    Y que las rencillas personales desaparezcan de la Tierra para que reine el amor entre todos los hombres.
    Sabemos que la paz empieza en el corazón de cada hombre. La engendra cada uno dentro de sí mismo. Por eso, ante esta benemérita bandera universal, que encarna el saludo de Cristo: "LA PAZ SEA CON TODOS VOSOTROS".
    Postramos el alma y nos comprometemos aquí diciendo mentalmente:

    "Prometo solemnemente no albergar más odio alguno. Noche a noche, me lavaré de cualquier resentimiento y sonreiré en la oscuridad, muy cordialmente a aquél que en este día, o en día distante, me hizo daño.
    Todos exigimos el desarme de las naciones. Yo empezaré por desarmarme de represalias y de venganzas.
    Impediré que los niños y los jóvenes hereden los odios ancestrales de su nación contra cualquier otra nación.
    Amaré como compatriotas a quienes no lo son, que habiten en cualquier región "del Cosmos" (del planeta), sin importarme la diferencia de razas, política o religión, porque no miraré lo que nos distingue y nos separa, sino únicamente aquello en que coincidimos: ¡NUESTRA ESENCIA DIVINA!
    De esa manera llegará el día en que se derrumben murallas y fronteras, y ya nadie se sienta extranjero en ninguna parte.
    Prometo aquí, solemnemente, ser cada día más hermano de los hombres próximos o distantes y convencerme por fin, que todos somos Uno, por ser hijos de un mismo Padre, de Dios que se llama AMOR.
    En resumen: YO, SER HUMANO, voy a ser pacífico para poder llegar a ser un Pacificador. Y que escuchen este juramento: MI CONCIENCIA, LA BANDERA DE LA PAZ y DIOS."
 

Publicado en el libro
Rayos de Sol, de Marisol Massola
Argentina, 1993




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